martes, 29 de mayo de 2007

Réquiem por un buen susto

Recuerdo con una sonrisa en el rostro la primera vez que tuve el placer de ver "El Exorcista", tenía nueve años y fuí incapaz de conciliar el sueño durante meses. Mi hermana, mi nana y yo dormíamos en la misma habitación aunque yo no podía hacerlo. Mi querida hermanita duerme con los párpados semiabiertos y durante el REM sus lindos ojitos se asemejan mucho a huevos cocidos, característica inolvidable de Regan McNeal en la famosa cinta. Mi adorada nana Carmen ronca como si fuese un vikingo encabronado y ebrio, no como la dulce y tierna mujer que cuidaba de mi y de mi hermana con amor y entrega incondicionales. Sumen éstos dos factores, un inocente niño asustado y largas noches de vigilia esperando a que el chamuco se manifestara por medio de dos de mis seres más queridos y se darán una vaga idea del inmenso terror que sentí durante esta maravillosa etapa de mi vida.

Cómo añoro esa sensación horripilante, miedo puro, miedo inocente, miedo provocado por una peliculita que, dice la leyenda, provocó desmayos y muerte en salas de cine de todo el orbe debido a sus aterradoras escenas y diabólicos efectos especiales.

Cuando el miedo logró desvanecerse, me convertí en un fiel seguidor de las películas de horror, solía esperar la llegada del fin de semana para ir con mi papá al videocentro más cercano a buscar cassettes beta con calacas, demonios, rostros ensangrentados, mounstros, vampiros, y demás imágenes grotescas que indicaran que el filme contenido en él prometía gritos, sangre, muerte, tripas, y alguna flatulencia premiada por parte del espectador.

De esta manera tuve la oportunidad de tener contacto con joyas del género como The Omen, Christine, Cujo, Poltergeist, Nightmare on Elm Street, Friday 13th, Halloween, Carrie, The Shining, Alien, y un largo etcétera.

Fuí un fan desquiciado de Freddy Krueger, incluso obligué y no di tregua a mi pobre padre hasta que con ingenio y paciencia me construyó un guante similar al que el malvado conserje utilizaba para desgarrar a sus desafortunadas víctimas oníricas. Era maravilloso personificarlo, aunque la pésima calidad de la máscara que con grandes esfuerzos logró conseguir mi papá en un mercaducho, apenas y permitía respirar y lograba que de mi cara emanaran litros y litros de sudor agrio. Es un milagro que mi alter ego no acabara asesinándome por asfixia, deshidratación o ambas.

Para mi infortunio y de muchos, en la actualidad, el cine de terror está casi muerto. Hoy en día los pocos filmes que dignamente pretenden emular las viejas glorias de sus predecesoras, no han logrado provocar la histeria colectiva ni la polémica de los clásicos de este infravalorado género.

Con lágrimas en los ojos imploro al príncipe de las tinieblas que con su infinito y maléfico poder resucite las películas de miedo chingonas. Le pido que no permita que esta generación de emos sabelotodos y yuppies intelectualoides hagan mofa de ellas. ¡Qué se pudran! Satanás asústalos con historias en donde el personaje sea acosado por casi-novias que se hacen sus mejores amigas por culpa de un antiguo maleficio, donde la obesidad los envuelva en su adiposo manto como si fuese The Blob (La Mancha Voraz), donde sus antros de preferencia se vean hacinados de súbito por nacos tal cual zombies en el famoso mall de Dawn of Dead. Tal vez esto si logre asustarlos.

La ingenuidad de antaño se ha perdido. Es una tarea aparentemente imposible el provocar miedo con mounstros, demonios, brujas, fantasmas y vampiros si la audiencia ha rebasado cierta edad. Pobres películas de miedo. Parecen destinadas al olvido o a ser homenajeadas como una parodia de si mismas.

No me queda más remedio que recordar con melancolía aquellos años en donde por las noches escuchaba los ronquidos de mi nana y estaba atento a los ojos de huevo cocido de mi hermanita; aquellos días en los que jugaba a desgarrar las carnes de todo aquel que se interpusiera en mi camino cual conserje chamuscado. Aquellas mañanas en que me daba miedo hacer pipí por que no fuera que de la taza del baño saliera una horrible criatura de dientes afilados que me convirtiera al instante en eunuco.

El género agoniza, da sus últimos estertores, y la muerte lo acecha. Es por ello que ofrezco con tristeza y desesperanza este absurdo Réquiem.

lunes, 28 de mayo de 2007

Confesiones de un sibarita...

Es una tarea titánica hilar de forma coherente lo discutido durante una borrachera en la cual las bebidas predilectas fueron los temidos shots de Jaggermeister acompañados con "chaseres" de Jack Daniels.


Esta nebulosa pachanga, nebulosa porque el término memorable resulta irónico, se debió a que mi queridísimo primo "Pachón" es ahora un flamante Ingeniero en Mecatrónica, su primer misión, si es que decide aceptarla, será construir con sus conocimientos en la materia, la flotilla de "mechas" que las fuerzas de élite de la ALM necesitan para ostentar decorosamente el título de power rangers.


Durante el festejo en cuestión, tuve la oportunidad de charlar con mi tío-carnal Bob acerca de un tema que pienso que es motivo de análisis y reflexión.


El manual de la vida que constantemente nuestros padres, tíos, abuelos y demás personajes que ponen su granito de arena en nuestra formación hacen favor de recordarnos, incluye puntos específicos y no tanto referentes al noviazgo, ética profesional, matrimonio, y demás momentos críticos a los que toda persona hace frente durante su breve estancia en la tierra.

La generación a la que pertenezco carece de guía en estos momentos, está sola, confundida y en parte atormentada por la reciente etapa que ha nacido gracias a la actual filosofía hedonista que, de forma consciente o no, rige nuestras vidas.

¿Qué se supone que un joven de entre veintitantos y treinta y tantos años debe hacer cuando sus metas profesionales y económicas se ven cumplidas súbitamente? ¿Qué sigue cuando el sujeto en cuestión ha agotado su reserva sentimental? El individuo protagonista de esta tesis ha tenido infinidad de relaciones amorosas, y ha llegado a un punto en el que cualquier acercamiento por parte del sexo opuesto le resulta sumamente predecible, conoce a la perfección las intenciones y las técnicas de seducción de la otra persona y por lo tanto solo logra vislumbrar un nuevo ciclo vicioso del que ha sido parte en numerosas ocasiones. Ha perdido la capacidad de ilusionarse, no hay nada nuevo para él y busca saciar sus necesidades afectivas regodeándose con amigos y compañeros de juerga de la misma calaña. Ha vivido demasiado en muy poco tiempo. Planea y es parte de infinidad de parrandas y viajes, pero éstos han dejado de ser memorables, es un nuevo círculo vicioso del cual el yuppie en cuestión es el principal protagonista sin darse cuenta. Desdeña y habla del matrimonio con amargura. Las personas que conoce que han caido en esta "sobrevalorada" costumbre le resultan infames y con razón. El círculo social al que pertenece le ha llevado a ser testigo de infidelidades y pleitos por lo que considera a la soltería como un preciado bien indispensable para una vida plena. Sabe que en un futuro, ligará su vida a otra persona pero no debido a una decisión propia, sino para dejar de ser presionado por su medio. Sabe que su compañera, será una persona mucho más joven que él, y que sólo será un bien más, un trofeo, un artículo de lujo, con el mismo valor que tiene el piso que recién adquirió en Barcelona o París o Nueva York, o cualquier otra ciudad "nice" de su preferencia.

El individuo en cuestión está solo, carece de guía, se dirije vertiginosamente hacia un mundo vacío, superfluo, frío y carente de sentido. Está solo y no necesita ni quiere más consejos. Se sabe pionero y capaz de triunfar en este nuevo mundo. Hace frente a su amargo destino con gallardura y soberbia, trata de endulzarlo un poco con una frenética búsqueda de placeres mundanos. Es un neodecadente.

viernes, 25 de mayo de 2007

Con insomnio y esperando el "season finale" de lost.

En este momento son las 2:48 a.m. y no puedo dormir, como siempre. Ya intenté seguir leyendo uno por uno todos los libros que he comenzado y que por desidia o simple pérdida de interés no he podido terminar. ¿Es obligatorio leer de principio a fin todos los libros que llegan a nuestras vidas? ¿Se es mediocre y/o perezoso por dejar a medias una novela?

Hace algunos años tenía la capacidad de devorar cualquier material escrito que llegara a mis manos, así fuese del montón, absurdo o brillante, pero ahora por más que lo intento, esos ímpetus literarios no regresan.

Probablemente esa etapa en la que fuí un troglodita de los medios impresos se dió solamente como lectura defensiva debido a mi falta de apetito social, aunque debo mencionar que tengo la firme creencia de que un individuo no escoge a sus libros, sino que sus libros lo escogen a él. Tal vez esta absurda y cuasi-bohemia idea se basa en el sórdido romance alguna vez mantuve con la palabra escrita.

Confieso también que deseo con toda el alma llegar a ser un buen escritor, este blog es en parte un espacio propio para "calentar motores" escribir por el simple placer que esto provoca. Así sean trivialidades en tono vulgar o reflexiones personales. Escribir sana, escribir estimula el alma y la anima a hacerse presente en cada letra, palabra y frase expresada. Se dice que "los ojos son el espejo del alma" y yo digo que las palabras plasmadas por ella son su esencia misma.

Un buen escritor tiene la capacidad de dejar aunque sea una pequeñisima parte de sí en su audiencia. Poco a poco se hace inmortal al repartir su alma entre todas las personas que llegan a tener contacto con su obra, se fusiona, se hace presente en la conciencia colectiva y llega a ser un poco como el polvo de estrellas del cual estamos y está hecho el mundo. Se convierte en un ser omnipresente que vive a través de sus ideas y de las personas que en algún momento aceptaron hospedar indefinidamente ese pedacito de alma.

Deseo escribir con toda el alma, tal vez nunca llegue a conocer esa omnipresencia de la que hablo ni nadie lea nunca mis palabras. Tal vez no tengo madera para ser un buen escritor. Tal vez mañana cesen por fin mis intentos y vuelva a ser un simple observador celoso del talento de otros. No tiene importancia. En estos momentos me siento infinitamente feliz porque sé, que, querido lector, estás albergando por siempre un poco de mi. Es un buen comienzo.

jueves, 24 de mayo de 2007

Porqué es chido ir a los karatazos

Me pregunto a mi mismo: ¿Mi mismo, cuál es el afán de acabar todo madreado con las nalgas adoloridas, las espinillas moradas y oliendo a madres? Y me respondo: La importancia del deporte radica básicamente en la salud física y mental ya que al acelerar el ritmo cardiaco el corazón y bla bla bla y luego que si las endorfinas y que no se que madres pa que no te vuelvas loco y no te deprimas...

Ni madres que!!! Sí, a huevo te sientes bien chiludo y bien cabrón y vénganse los huevos de oro y afines que orita les pongo una putiza bien chida. Pero eso no es cierto... De entrada ni las patadas me salen bien, no puedo meter tres putazos chidos cuando ya me cansé y nomas araño los thai pads, siento las nalgas pesaaadas pesaadas y la pinchi panza que me cargo nomas duele y no ayuda en nada, a eso agrégale que el oxígeno vital no logra llegar a mis jodidos pulmones de chacuaco porque el sudor de toda la bola de cabrones aspirantes a Nak Muays despide un fétido olor que me provoca un sinfín de divertidas arcadas que me tengo que aguantar porque si se me sale el mounstro le embarro las patas a todos, además un cabrón con cara de pocos amigos se la pasa chingue y chingue, grite y grite que si te tienes que exigir, que las abominables y las ligartijas te la vienen guanga que si eso no es nada, que ya mero acabamos y nada y yo tragándome la guácara y manteniendo a la nutria en su madriguera me dan ganas de voltearme y dar un desesperado grito desde el fondo de mi alma torturada ¡¡¡YA CÁLLATE CULERO!!! pero nel, capaz de que este madreador profesional se voltea y ¡madres! un patín certero a la jeta que pudiera dejarme dormidito por semanas, meses o años y si bien me va algún glorioso día despierto todo lelo, babeando, con el pipi inservible e incapaz de articular una puta palabra. Mejor me callo y le sigo en shinga sabiendo que nunca llegaré a ser miembro de K1 o de UFC. ¡Puta madre! si ni siquiera puedo bajar un poco esa méndiga panza que sólo sirve para dos cosas: hacer que me vea muy cagado y anular toda remota posibilidad de sexo casual...

Todo el sudor y dolor que en un principio aparentan ser inútiles, encuentran su valía al limitar el tiempo de chupe a solo dos mendigos días si es que el viernes no sales muy madreado.

Esta barrera natural que tiránicamente impone el organismo además diezma la cantidad de pendejadas que dices o haces, como confesarte con todo mundo o salpicarte de miados el pantalón cuando estas muy pedo debido a la drástica disminución del estado etílico que un buen mamarracho está acostumbrado a mantener.


Concluyo con esto que ir a los Karatazos a oler sobacos y a embadurnarme de sudor de otros cabrones me hace menos pendejo y provoca que cada vez piense menos en ese celestial potaje producto de Don Facundo Bacardí Massó.


Pa los que no lo conocían mi maestro Víctor: (espero nunca dar ese angustioso grito)









Gracias al gorsdo por la foto que se encontró pendejeando por interné.


Un afectuoso saludo a toda la banda Muay-Thai-cera que me huele las patas sin deberla ni temerla.


Gracias por las madrizas "Frío"!!!
Sawasdee krap.

miércoles, 23 de mayo de 2007

Esta madre esta bien cagada

Este es uno de los famosísimos doblajes de trino, se me hace super cagado. ahi les va.












si está cagado o comí payaso???

ahi la ven.

Dia Cero

Doy la mas cordial bienvenida a toda la comunidad nerd y mamarracheril a este sitio que por azares del destino y ocio excesivo ha visto la luz en un dia como hoy. Cualquier comentario es bien recibido, nada resultará demasiado ofensivo, grotesco o decadente. Por eso se es mamarracho no?

Trataré de publicar todo tipo de andanzas que resulten hilarantes o no. Me vale una cuarta de tarrarra lo que piensen. Este es mi blog y escribo lo que se me antoje. He dicho.

Comencemos por definir las palabras mamarracho y nerd.
Según la Real Academia de la Lengua Española

mamarracho. (Del ár. hisp. *muharráǧ o *muharríǧ, y este del ár. muharriǧ, bufón).
1. m. coloq. Persona o cosa defectuosa, ridícula o extravagante.
2. m. coloq. Cosa imperfecta.
3. m. coloq. Hombre informal, no merecedor de respeto.


Y ahora según wikipedia

Nerd (del inglés nerd [/nerd/], adjetivo) o nerdo. Estereotipo que representa a una persona muy inteligente, fascinada por el conocimiento, especialmente el científico, pero socialmente torpe y aislada del entorno que le rodea.

Creo que ambas definiciones me quedan al pedo y crei conveniente dejar en claro el motivo por el cual he nombrado el blog de esta manera.

Ya me dio hueva y por el momento me despido, ahi estan los comentarios para sugerencias o simplemente para zurrar la badana, al cabo me vale madres su opinión.

Atte:

Yellow Ranger, o sea

yo.


NOTA IMPORTANTE: CABE DESTACAR QUE ESTE BLOG ES MIO Y NO REPRESENTA A LA ALM ASI QUE PINCHI GORSDO NO VAYAS A SALIR CON QUE TE AGANDALLÉ LA IDEA O DE QUE QUIERO SUSTITUIR TU LUGAR COMO EDITOR EN JEFE DEL BLOG MAMARRACHO OK? POR QUE ¡AH CÓMO HAN ANDADO DE PERRAS ESTOS DÍAS!