sábado, 15 de octubre de 2011

Apología del Caos

Apenas me reconozco. Hace unos años me prometí disfrutar del viaje y dejarme llevar por el río. Hoy lo he hecho. Me he permitido dejar de lado la lógica y prudencia y brincar al vacío. Estoy en plena caída libre. No se cuando tocaré fondo y poco me importa. Estoy saboreando el vértigo y la velocidad terminal como nunca imaginé hacerlo.

He logrado convertir el miedo en un motor, la duda en incentivo y el caos en mi mejor amigo. Día a día es mi consigna.

Hoy he vencido esa parte de mí que tanto detesto, la he ejecutado sin piedad al dejar de pensar y dejándome llevar.

¿Fuí imprudente? Sí, y se ha sentido muy bien.

No tengo la menor idea del desenlace de esta historia. Las probabilidades son tantas que resulta abrumador y estúpido intentar dar siquiera un vistazo.

Cuando hay algo que te hace ser una versión mejorada de ti mismo vale la pena voltear el mundo de cabeza y ser un agente del caos no?

lunes, 26 de septiembre de 2011

Vuelan los días

Sentí el impulso de salir corriendo, llegué a mi destino y seguí corriendo en círculos, dejando que las endorfinas hicieran su magia. Buscando afanosamente el agotamiento liberador. Se ha convertido en un reflejo pavloviano. Eliseo Alberto acuñó una frase que mis amigos y yo hemos repetido hasta el cansancio como un mantra: "El miedo es una camisa de fuerza". En mi caso no es así. Para mí es mas un instinto primal de huir y buscar refugio. De mí, de las situaciones, de lo que sea. Me aterra que vean tan dentro de mi. Es algo risible. Soy un adulto y debí de empezar a comportarme como tal hace mucho tiempo. Vuelan los días. Todo cambia. Es la misma sensación de antaño, cuando todos  se iban a sus casas y se quedaba uno solo, balón en mano, con ganas de seguir jugando.

¿Qué es ser adulto? ¿Buscar una pareja estable? ¿Formar un hogar? ¿Tener hijos, educarlos y hacerlos gente de bien?

Debe de existir un momento clave en el que se desea todo eso y ¡voilá! habemus adulto responsable. ¡Albricias! ¡albricias! el ciclo de la vida seguirá.

No es sarcasmo, es un tono rencoroso y celoso, por aquellos que han encontrado su lugar y viven vidas felices y sencillas.

Un día desperté y deseé una moto. Confieso que me daba pavor imaginarme entre el tráfico citadino montado en una. Compré la que me gustó dentro de mi presupuesto, me enseñé a manejarla y después de una risible caída y unos buenos raspones logré dominarla y disfrutarla como enano.

Esa es la razón de esta entrada de tinte berrinchudo. Mostrarles lo que hay en el fondo en este momento, sin miedo, sin correr, sin inventar personajes felices. Una pequeña instantanea de lo que está ahí, día a día. Toma eso estúpido ego!

Gracias Pastelita.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Saludos de nuevo, desde mi vida adulta.

Ideas opacadas vienen y van. Esbozos amorfos cuya consigna es "Algun día". Ahora tengo un hermano perro al que cuidar, el cual creo que es una proyección interna de las responsabilidades propias de mi edad que no he querido o no he podido adquirir. Se cruzan miradas, sonrío en automático de manera forzada y plástica. Me he convertido en una especie de negociador. A veces me gusta mi trabajo, aunque aún quisiera ser estrella de rock, bombero o doble de riesgo. Los estados de ensoñación siguen dominando gran parte de la vigilia. Sigo enamorándome perdidamente de caras bonitas que me prestan el mínimo de atención. Sigo poniendo pretextos y autosaboteándome. Extraño hablar de libros con mis amigos. Me gustaba componer el mundo con una botella de tequila artesanal robada y una jarra de sangrita. Renaissance una y otra vez y nunca llegaba el hartazgo. No leo como quisiera. No juego como quisiera. No fiesteo como quisiera. Mi vida es un cagadero, pero un cagadero bonito, de ésos que tienen un sinfín de posibilidades. Ahora trato de relacionarme con personas que tengan poco en común conmigo. No he tenido mucho éxito. Ir de putas ya no es tan divertido. Preferiría mil veces caguamear en mi VW con los viejos cuates. Ahora tengo la capacidad de soportar 4 horas de música marica en un antro sin estar despotricando. Aprendí que las mejores intenciones no bastan y que las damas están aún mas desequilibradas de lo que originalmente creía. Aún no me he tatuado, espero hacerlo pronto. Sigo detestando tener que lavar mi carro, aunque ahora puedo pagar el encerado y aparentar una imagen de limpieza y mamonés. Mis seres más queridos están perfectamente bien. El raro de esa casa sigo siendo yo. Ahora interpreto un personaje pachanguero, borrachín y gracioso. No me cae tan mal pero le falta sustancia, y digo sustancia porque según la RAE ahora se escribe sin b. Me urgen vacaciones. Siempre me urgen vacaciones.