lunes, 20 de julio de 2009

Destilando...

La espera cansa. Ya no se lo que espero ni sé que debo esperar. Se ha convertido en un tonto hábito. He perdido un poco el camino, no he sido quien en verdad soy o quien creía ser. El reto es dejar las máscaras de lado. Extraño a esos viejos amigos que solían apoyar las causas perdidas. Parias, al igual que yo, aunque solían ser brillantes. Me he alejado, jugando a ser otra persona. Jugando a vivir una vida "normal". Ahora no puedo dar marcha atrás, no debo y no lo quiero así. Me he acostumbrado al cambio y a pesar de los altibajos me ha gustado. He entendido menos pero he aprendido mucho. Lo trivial nutre desde una perspectiva adecuada. ¿Eso lo entiendo hasta ahora? ¡Vaya que soy lento! Es un proceso gradual de redescubrimiento. Siento que debería hacer un mejor trabajo, destilar lo mejor del paria pseudo-intelectual y lo mejor del neófito tembloroso. Estar alerta. Hay algo que aún no cuadra, un cabo suelto que no he logrado identificar. Creo que alguien sabe lo que es pero sería imprudente preguntárselo. No ahora. Todo a su tiempo.

La mejor parte ha sido dejar de lado la ansiedad. Detesto la incertidumbre. En efecto, a veces puedo ser un embustero y un tramposo. Eso es bueno, algo mas en común con el resto de la gente.

Debo continuar con esta labor introspectiva, no ceder. El expresarse resulta liberador. Puedo ser esta nueva persona sin atentar contra mi escencia. Es solo una extensión del ser que puede incrementar las posibilidades aunque hacerlo sin las debidas precauciones podría llegar a resultar contraproducente. Debo hacer de la meditación un hábito. Dejar de esperar y dar un paso a la vez. Confiar en mis impulsos. Caer de nuevo. Una y otra vez. El resultado de la experiencia es tangible y hasta cierto punto alentador. Confiar en el río y seguir su curso.

El valor intrínseco de cada persona radica no en las capacidades y el potencial, sino en la tenacidad y la disposición. Solía creer lo contrario.

He aprendido que una persona brillante y encantadora puede estar podrida por dentro. He aprendido que alguien con quien no tienes nada en común, puede enseñarte mucho y ganarse tu corazón sin ser una persona reflexiva y articulada.

Navego por aguas desconocidas, estoy dispuesto a tocar tierra o a zozobrar. Voy sin rumbo disfrutando del viaje.

sábado, 18 de julio de 2009

Sobrio de nuevo

Se siente bien escribir de nuevo, no tengo la menor idea de lo que plasmaré en esta ocasión, aunque estas letras no tengan pies ni cabeza, debo de aprovechar este momento de lucidez que ha llegado a mi a pesar de que debería estar aterrado. El día de ayer hice llegar esta dirección electrónica a la famosísima (entre mis amigos) niña que me tuvo como lelo durante toda la universidad. No sé si visite este blog. La dirección la apunté en una servilleta y se la hice llegar mediante un mesero. No se si su curiosidad la guíe hasta aquí. Tal vez leyó ya la cartita anónima que le escribí y que no le hice llegar en su momento, pero no se si entendió que ella era la protagonista. Se veía increíblemente bella. Estaba un poco mas delgada y descubrí que le gusta el reggae. Intercambiamos miradas en un momento. Me obligue a mantenerme firme y no evitar el contacto visual aunque creo que la incomodé, mis sinceras disculpas si fue el caso. Siento una curiosidad tremenda. Desearía que dejara un comentario, lo que sea. La curiosidad que siento se sobrepone al miedo petrificante que solía apoderarse de mi ante su sola presencia. He cambiado y creo que para bien. Desde el verano pasado he madurado un poco (eso creo). Por lo menos he aprendido a no buscar respuestas a preguntas que no las tienen. He aprendido que puedo sobreponerme ante cualquier cosa. He aprendido a perdonar y a entender y a distinguir entre lo que es verdaderamente importante. Tal vez por eso anoche decidí escribir en esa servilleta la dirección de este blog que de alguna forma representa un poco lo que hay en mi interior. Romper paradigmas puede ser bueno, en esta ocasión se me ocurrió, presentar lo que hay dentro de mi por delante. No se lo que pase, solo queda esperar un comentario que tal vez nunca llegue. Eso se lo dejo de nuevo al Tao.