viernes, 20 de noviembre de 2009

A quien corresponda:

Estos últimos meses han sido muy extraños. Existe un cabo suelto que no logro identificar, no es solo miedo, es falta de confianza y desesperanza. No de mi parte, eso es un hecho. ¿Cómo enseñar a alguien a saltar al vacío? También es algo desconocido para mi. Pero mas allá del miedo está la curiosidad y el placer que provoca el aventurarse en algo nuevo. Como si no hubiera heridas, como si la incertidumbre no pesara. Sin ayer ni mañana.

¿Qué es lo que sucede cuando un corazón se rompe? No es dolor físico. Para mi ha sido un absurdo ejercicio de autoflagelación de la propia psique. Pérdida de confianza, desmotivación, desaliento. Existen personas adictas a ello. ¿Qué es lo que les hace añorar tanto lo que no fué? Seguir la sombra de quien ha sido una decepción tras otra, que solo demuestra con sus palabras y acciones una incapacidad nata atemorizante. Una persona que vive la vida decepcionando.

Ahí esta a la espera. De la siguiente decepción. Esperando el regreso de una persona que nunca fué ni será. Buscando lo mismo. Siempre. Comparando. Añorando. Creyendo en una magia extinta y marchita.

Salta al vacío. Sin miedo. Uno puede levantarse siempre. Nada es tan grave. Nada dura para siempre. Solo déjate ser. Permítete sentir en plenitud.

La paz interna acecha. Solo necesita una oportunidad, asesina sin remordimientos esos fantasmas que te rodean. Los sentimientos no son hechos inalterables.