Destilando...
La espera cansa. Ya no se lo que espero ni sé que debo esperar. Se ha convertido en un tonto hábito. He perdido un poco el camino, no he sido quien en verdad soy o quien creía ser. El reto es dejar las máscaras de lado. Extraño a esos viejos amigos que solían apoyar las causas perdidas. Parias, al igual que yo, aunque solían ser brillantes. Me he alejado, jugando a ser otra persona. Jugando a vivir una vida "normal". Ahora no puedo dar marcha atrás, no debo y no lo quiero así. Me he acostumbrado al cambio y a pesar de los altibajos me ha gustado. He entendido menos pero he aprendido mucho. Lo trivial nutre desde una perspectiva adecuada. ¿Eso lo entiendo hasta ahora? ¡Vaya que soy lento! Es un proceso gradual de redescubrimiento. Siento que debería hacer un mejor trabajo, destilar lo mejor del paria pseudo-intelectual y lo mejor del neófito tembloroso. Estar alerta. Hay algo que aún no cuadra, un cabo suelto que no he logrado identificar. Creo que alguien sabe lo que es pero sería imprudente preguntárselo. No ahora. Todo a su tiempo.
La mejor parte ha sido dejar de lado la ansiedad. Detesto la incertidumbre. En efecto, a veces puedo ser un embustero y un tramposo. Eso es bueno, algo mas en común con el resto de la gente.
Debo continuar con esta labor introspectiva, no ceder. El expresarse resulta liberador. Puedo ser esta nueva persona sin atentar contra mi escencia. Es solo una extensión del ser que puede incrementar las posibilidades aunque hacerlo sin las debidas precauciones podría llegar a resultar contraproducente. Debo hacer de la meditación un hábito. Dejar de esperar y dar un paso a la vez. Confiar en mis impulsos. Caer de nuevo. Una y otra vez. El resultado de la experiencia es tangible y hasta cierto punto alentador. Confiar en el río y seguir su curso.
El valor intrínseco de cada persona radica no en las capacidades y el potencial, sino en la tenacidad y la disposición. Solía creer lo contrario.
He aprendido que una persona brillante y encantadora puede estar podrida por dentro. He aprendido que alguien con quien no tienes nada en común, puede enseñarte mucho y ganarse tu corazón sin ser una persona reflexiva y articulada.
Navego por aguas desconocidas, estoy dispuesto a tocar tierra o a zozobrar. Voy sin rumbo disfrutando del viaje.
La mejor parte ha sido dejar de lado la ansiedad. Detesto la incertidumbre. En efecto, a veces puedo ser un embustero y un tramposo. Eso es bueno, algo mas en común con el resto de la gente.
Debo continuar con esta labor introspectiva, no ceder. El expresarse resulta liberador. Puedo ser esta nueva persona sin atentar contra mi escencia. Es solo una extensión del ser que puede incrementar las posibilidades aunque hacerlo sin las debidas precauciones podría llegar a resultar contraproducente. Debo hacer de la meditación un hábito. Dejar de esperar y dar un paso a la vez. Confiar en mis impulsos. Caer de nuevo. Una y otra vez. El resultado de la experiencia es tangible y hasta cierto punto alentador. Confiar en el río y seguir su curso.
El valor intrínseco de cada persona radica no en las capacidades y el potencial, sino en la tenacidad y la disposición. Solía creer lo contrario.
He aprendido que una persona brillante y encantadora puede estar podrida por dentro. He aprendido que alguien con quien no tienes nada en común, puede enseñarte mucho y ganarse tu corazón sin ser una persona reflexiva y articulada.
Navego por aguas desconocidas, estoy dispuesto a tocar tierra o a zozobrar. Voy sin rumbo disfrutando del viaje.
Ha vuelto la inspiración... tenia que suceder algo para que volvieras a escribir y por lo menos a mi me tuvieras pegado nuevamente a tu blog... esperemos ke esto siga, la neta no tengo palabras para decirte lo chido que escribes y como tu alguna vez me dijiste "la vida no se cuenta por las veces que respiras sino por los momentos que te quitan la respiracion"...
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