domingo, 4 de noviembre de 2007

Invocando a la Musa (jajaja que estúpido)

Una comunidad circense, los últimos sobrevivientes del continente perdido de Lemuria vagando por un mundo poblado por dragones, bárbaros, minotauros, cíclopes, dioses, paladines y civilizaciones que nacen y decaen. Una antiquísima conciencia artificial atormentada por un error de juicio que en los albores de su existencia terminó con toda la vida orgánica que le rodeaba. Una niña afligida por una extraña dolencia que le llevó a nacer sin la capacidad de percibir el mundo por medio de los sentidos, debido a lo cual, su mente se vió obligada a desarrollar esos "otros sentidos" desconocidos aún por la ciencia. Todas estas son historias que no me he atrevido o no he tenido la capacidad de contar íntegramente.

La imaginación es por mucho, el más maravilloso don que la evolución nos ha brindado. Tiene la capacidad de hacernos vislumbrar realidades, mundos, personajes, e infinidad de situaciones que de otra forma jamás hubiésemos conocido. Es también nuestra mas terrible carga. Gracias a la imaginación la desilusión nos acecha en cada esquina, gracias al acto de imaginar dioses y utopías, dogmas religiosos e ideologías absurdas se han hecho una realidad de dolor y muerte en millones de personas.

Debo confesar que por el momento tengo secos los sesos. Mi habilidad para expresar ideas de forma adecuada ha disminuido drásticamente y mi creatividad se limita a proponer a mis amigos el ir de putas cuando la intensidad de la pachanga es pobre.

Desafortunadamente la musa no se ha presentado. Por el momento vivo en un estado de espera constante. Pido una disculpa sincera a esa parte de mi que añora escribir.

Ni las ideas ni la motivación acechan. Sé que es un ciclo vicioso que debo de superar. He de aprender de nueva cuenta a dejar a mi imaginación volar y dejar de lado la autocrítica y el miedo a no ser lo suficientemente hábil para esta noble empresa.

Arremeteré de nuevo contra esos molinos de viento aunque sepa que muy probablemente termine de bruces tragando polvo. Alguien, en algún lugar podrá mofarse de ello o en el mejor de los casos, seguirme en esta aparentemente inútil batalla y contraatacar a esos feroces gigantes de brazos amenazadores.

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